La chica del dragón tatuado

Por: Cuauhtémoc Ruelas
esquinadelcine@hotmail.com

Gracias a cintas como “Déjame Entrar” (Tomas Alfredson, 2008), el cine sueco se ha convertido en la nueva fuente de ideas que alimenta la habitual tendencia de Hollywood por comprar los derechos de exitosas películas extranjeras para re-hacerlas y adaptarlas al gusto occidental. Ahora como resultado de dicha tendencia llega a nuestras pantallas el re-make de otra de las exitosas obras de este país: La Chica del Dragón Tatuado, basado a su vez en la primera parte de la trilogía literaria “Millenium” escrita por Stieg Larsson.

De entrada debo aclarar que no pretendo hacer injustas comparaciones entre la primera versión cinematográfica y su más lustrada copia, pero sí diré que, al menos desde el punto de vista narrativo, la adaptación norteamericana pretende apegarse más a su versión literaria, pero implementando el estilo propio de su destacado director.

Pero ¿eso basta para justificar la realización de esta innecesaria versión?, en lo personal pienso que no, pero tampoco se puede negar que estamos ante una de las mejores cintas del moderno cine de suspenso que se perfila para convertirse en un clásico por derecho propio.

Al principio de la cinta conocemos a Mikael Blomkvist (Daniel Craig), un prestigioso periodista de la revista Millenium, quién tras cometer un error en sus acusaciones sobre un poderoso empresario sueco, pone en riesgo su carrera y su credibilidad dentro de los medios. Al mismo tiempo tenemos a Lisbeth Salander (Rooney Mara), una joven antisocial de 23 años, pupila del estado, cuya mayor virtud aparentemente es la de hackear información. Mientras esto sucede, Mikael Blomkvist es contratado por el afamado magnate Henrik Vanger (Christopher Plummer), para investigar la desaparición de su sobrina Harriet sucedida hace cuarenta años, con el compromiso de darle una información que limpiará su carrera. Blomkvist acepta la misión aunque no del todo convencido pues más que una investigación parece la obsesión del viejo millonario, sin embargo éste se sumerge en todos y cada uno de los documentos de la familia Vanger acumulados durante cuatro décadas. Al principio sus indagaciones avanzan con demasiada lentitud, por ello y ante la imposibilidad de llegar a un resultado satisfactorio, entra en escena la joven Salander para facilitar la resolución del caso.

Después de sus anteriores películas dentro del género, como lo fueron las populares Seven, The Game y las menospreciadas Panic Room, y Zodiac, el director norteamericano David Fincher parece haber sido la mejor opción para hacerse cargo de este re-make, y luego de haberlo visto, queda claro que éste mantuvo ante todo su talento para transmitir misterio por su bien seleccionado ensamble de actores y su habitual balance tanto narrativo, emocional y visual.

En ese sentido hay que aplaudir que este director se haya decidido por realizar una película madura y pausada, muy diferente de las cansadas cintas modernas de suspenso que están repletas de irritantes giros de tuerca y personajes huecos. Fincher no cae en estas fáciles trampas, y se toma el tiempo (demasiado dirían algunos) para construir cuidadosamente a sus personajes, y sumergirnos en las múltiples pistas que arroja la historia, encontrando en cada momento el hilo dramático que otorgue lógica y credibilidad a cada detalle que observamos, empleando además muy bien las frías locaciones suecas para evocar un perfecto estado de desolación manteniendo un gran nivel de interés desde el principio (mención especial a la estupenda secuencia de créditos iniciales con el cover de Imigrant Song a cargo de Trent Reznor, Atticus Ross y Karen O) hasta su electrizante final.

Tal vez mi única queja sea que a pesar de que los protagonistas realizan un trabajo por demás sobresaliente, en donde su relación es uno de los mejores elementos de la película al mostrar perfecta química e interacción -resaltando principalmente Daniel Craig quien entrega una actuación repleta de detalle e intensidad-, es Roney Mara quien me saca ocasionalmente de la película al mostrarse un tanto estudiada y recordarme que estoy viendo a una hermosa actriz simulando ser ruda y peligrosa, sin evitar que se sienta muy “Hollywood”, sobre todo por su estilizada figura.

Sin embargo esta queja personal queda en segundo plano porque, si bien La Chica del Dragón Tatuado no deja de parecer un tanto innecesaria debido a la premura de su anterior versión cinematográfica, definitivamente representa una fascinante experiencia fílmica de gran impacto, que muestra claramente lo que un genuino artista puede lograr con los elementos adecuados. No es una película fácil o amena, pero su firme narrativa, a la vez ambigua y clara, será un agradecido reto para el cinéfilo que busque entretenimiento repleto de sustancia y significado. Sin duda Fincher lo logró una vez más.

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