Daños al patrimonio arqueológico de méxico pone en conflicto al INAH y sus investigadores

Los académicos denuncian perjuicios irreversibles contra zonas arqueológicas y monumentos históricos

Por Arturo Ilizaliturri

La destrucción de una plataforma prehispánica en Tzintzuntzan, Michoacán por la construcción de un museo, una estructura metálica puesta sobre el fuerte de Guadalupe, Puebla, y más de seis mil perforaciones en pirámides de Teotihuacán son algunos de los daños por los que el sindicato de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, culpa a Felipe Calderón y al titular del propio instituto, Alfonso de María y Campos.

Como un preámbulo poco deseable para la reapertura de los fuertes de Loreto y Guadalupe, escenarios de la batalla de Puebla de 1862, los investigadores del INAH demostraron su firmeza para seguir en su protesta contra ésta y otras obras que, aseguran, dañan el patrimonio arqueológico de México.

Desde el 27 de julio, el sindicato envió una carta a la Secretaría de Educación Pública, SEP, en la que exigían el análisis técnico de varias iniciativas y proyectos: la construcción de un museo encima de un montículo prehispánico en Tzintzuntzan, el retiro de la estructura metálica puesta sobre el fuerte de Guadalupe, más la promulgación del reglamento de la Ley Orgánica del INAH, entre otras demandas.

Sobre Tzintzuntzan, las autoridades aseguran la inexistencia de daño al patrimonio arqueológico. Pedro Nava, presidente del Consejo de Arqueología, expuso a la revista Proceso (edición 26 de agosto) que los restos siguen ahí para quien desee estudiarlos.
Los investigadores continuarán movilizaciones en el Museo de Antropología los fines de semana, presentarán una denuncia contra el presidente Calderón y clausurarán simbólicamente los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Temas relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *