Entre vampiros y hombres lobo

La nueva ficción literaria de los Estados Unidos

Por Valeria Olascoaga

¿Una adolescente que se enamora de un vampiro, o una que desata una rebelión para liberar a una nación entera?

Bella Swan, en la saga de “Crepúsculo” (Stephanie Meyer) y Katniss Everdeen en la trilogía de “Los Juegos del Hambre” (Suzanne Collins), son, definitivamente, el modelo a seguir por muchos de los adolescentes que suelen encontrar el gusto por la lectura, con publicaciones de éxito llevadas a la pantalla grande. Y es que a pesar de las semejanzas y diferencias entre ambas, ambas han logrado posicionarse en el mercado para llenar el hueco que dejara J.K. Rowling con los libros del joven mago.

A grandes rasgos, ambas historias se centran en un personaje femenino que funge como heroína, quien se ve en enredos de amor al encontrarse indecisa entre un hombre lobo y un vampiro, en el caso de Bella; o su mejor amigo y el chico que ha estado enamorado de ella desde la infancia, en el caso de Katniss.

Sin embargo, mientras los libros de los vampiros se desarrollan desde el momento en que los personajes se conocen hasta que se casan, la historia cliché del triángulo amoroso no es la piedra angular en los libros de Meyer, pues éstos presentan una norteamérica del futuro, devastada en un escenario de tipo post-apocalíptico.

El cataclismo propicia la formación de una nueva nación, de nombre Panem, donde los habitantes de sus 12 distritos tienen que experimentar el terror, año a año, al verse despojados de sus hijos. El futuro de Panem es carne de cañón en una competencia televisiva, donde los jóvenes terminarán sacrificados. Así se entrena a la clase poderosa de futuro y se rubrica con sello de sangre quien ostenta el poder.

Y así sucede durante 74 años, hasta que Katniss, junto con su enamorado y pareja de competencia, Peeta Mellarck, desatan sin querer la rebelión que unirá a los distritos con el único fin de derrocar al Capitolio, oligarquía que los ha tenido sometidos a una vida de miseria y vejaciones. Se prueba que la unión sí hace la fuerza, ejemplo que, quizá, deberíamos seguir en varios países.

Así es cómo obtenemos la prueba que, si bien, los libros para adolescentes suelen ser sencillos y con una trama ligera y fácil de digerir, no todos caen en el término de literatura barata. Los vampiros que brillan y hombres lobo sin camisa, comienzan a dejarle el espacio a verdaderos rebeldes.

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