Brecha digital interna y sus repercusiones sociales

Autor: Montserrat Rodríguez Alonso

Brecha digital interna ¿o una brecha social interna?

Una nueva forma de medir las desigualdades sociales

Al hablar de brecha digital, normalmente se piensa en la distancia tecnológica que existe entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo,  pocas veces la discusión se centra en la brecha digital al interior de las naciones.

La brecha digital interna es una diferencia en el uso y acceso a la tecnología que funciona como lupa para otras brechas sociales ya existentes. En concreto, demuestra la diferencia al interior de los países entre aquellas personas que se interesan en la tecnología, ya sean nativos o migrantes digitales, y aquellos que permanecen rezagados, por su situación económica o por decisión propia. El estudio de hábitos de los usuarios de internet de México, realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMPICI), muestra que, en enero de 2011, había más de 2 mil millones de usuarios de Internet a nivel  mundial, mientras que nuestro país el número alcanzó los 40.6 millones, lo que representa 16.1% de los usuarios de Internet de la región. A pesar de este relativamente elevado número, aún 20% de la población mexicana es considerado analfabeta digital.
Mientras que en Estados Unidos, los jóvenes de entre 13 y 17 años pasan más de 30 horas por semana en línea, en nuestro país, el tiempo promedio de conexión semanal es de 4 horas. Las principales actividades de los internautas mexicanos son enviar y recibir correos (80%), uso de redes sociales (77%) y buscar información (71%). En cuanto a las actividades de entretenimiento, el uso de redes sociales (83%), visitar sitios de noticias (61%) y descargar música y videos (37%) son las actividades que prefieren los usuarios del país.

Estos porcentajes dejan ver la importancia que han cobrado las redes sociales en México. El internauta nacional tiene en promedio 4 cuentas en redes sociales, y entre las más utilizadas están: Facebook, 90%; Youtube, 60%; y Twitter, 55%.

Lo cierto es que la brecha digital interna es una muestra de las desigualdades sociales que existen y no es descabellado pensar en este estándar como un nuevo índice para cuantificar la situación económica y social de los países. Es quizás por esto que en las pasadas elecciones presidenciales, los candidatos no sólo hicieron uso de las redes sociales para su campaña –según la AMIPCI, los usuarios de Internet recuerdan 77%  más los mensajes política que cualquier otro tipo de publicidad-  sino que en sus propuestas incluyeron planes para una agenda digital incluyente, que permita un mayor y mejor acceso a las tecnologías de comunicación.

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