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Academia Mexicana de la Comunicación

Demetrio Bilbatúa recibe el Ariel de Oro por seis décadas de trayectoria como cronista visual de México

  • El Académico de Número y Vicepresidente de Cinematografía de la Academia Mexicana de la Comunicación fue reconocido por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas durante la 68 edición de los Premios Ariel.

 

Ciudad de México, 4 de octubre de 2026.— Por más de seis décadas, una cámara ha acompañado la historia de México para convertir sus grandes acontecimientos, transformaciones y expresiones culturales en memoria audiovisual. Esa mirada es la de Demetrio Bilbatúa, quien la noche del 3 de octubre recibió el Ariel de Oro, máximo reconocimiento honorífico que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), en el marco de la 68 edición de los Premios Ariel, realizada en los Estudios Churubusco de la Ciudad de México.

A sus 91 años de edad y con 60 años de trayectoria, Bilbatúa fue reconocido por una obra que comprende más de mil documentales realizados en 35 milímetros, a través de los cuales registró buena parte de la transformación de la vida nacional.

Durante la ceremonia, el presentador del galardón, Armando Casas, destacó la trascendencia de su trabajo y definió a Bilbatúa como uno de los grandes cronistas visuales de México.

“Demetrio Bilbatúa dedicó su vida a mirar y registrar a México”, señaló Casas, quien recordó además una imagen que forma parte de la memoria de varias generaciones: la presencia de los documentales de Bilbatúa antes de las funciones cinematográficas en las salas de cine del país.

El homenaje también recordó que la cámara de Bilbatúa fue testigo de momentos fundamentales de la historia nacional, desde la construcción de grandes obras como el Metro de la Ciudad de México y los Juegos Olímpicos de 1968, hasta acontecimientos como el sismo de 1985, además de documentar la riqueza cultural y la vida cotidiana de México.

En el video presentado durante la ceremonia se destacó que Bilbatúa, español de nacimiento y mexicano por naturalización, llegó a México siendo niño, huyendo de la guerra en España, país que posteriormente convertiría en su patria definitiva y al que dedicaría buena parte de su obra cinematográfica.

Su trabajo llevó imágenes de México a los cinco continentes y hoy constituye un acervo de enorme valor para la memoria audiovisual del país.

“Este país me lo ha dado todo”

Al recibir el Ariel de Oro, Demetrio Bilbatúa agradeció a la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas por el reconocimiento y recordó que anteriormente había obtenido otros dos Premios Ariel: por El viaje: presencia de México en Europa, realizado durante el gobierno del presidente Adolfo López Mateos, y por El Valle Sagrado del Urubamba, filmado en Machu Picchu en 1981.

Ante el público reunido en los Estudios Churubusco, Bilbatúa dirigió también un mensaje a las nuevas generaciones de cineastas.

“Son las futuras y las presentes generaciones que harán un cine para todos nosotros y que aunque yo no esté aquí, lo respetaré con mucho gusto”, expresó.

El cineasta dedicó parte de sus palabras a agradecer a su familia, a su esposa Tere, a sus hijos Demetrio, Yuri, Olinka y a su nieta Andrea Bilbatúa, quien ahora se encuentra al frente de la empresa New Art, así como a sus colaboradores, particularmente a quienes lo acompañaron durante décadas en los Estudios Churubusco.

Con especial emoción recordó que hace 76 años se encontraba en esos mismos estudios trabajando en la edición junto a Fernando Martínez Paquín, Carlos Sabas y Juan José Marino, a quienes reconoció como grandes editores y fundamentales en la construcción de su cine.

Bilbatúa explicó que siempre concibió la edición como “la sintaxis que tenía que tener la gramática” de su obra cinematográfica, una concepción que acompañó su trabajo y su manera de narrar a México.

“Este país me lo ha dado todo”, expresó antes de concluir su intervención con un agradecimiento a México.

Un acervo que permanece

Durante su intervención, Bilbatúa también reconoció el trabajo realizado por la Fundación Carlos Slim para preservar parte de su obra. Señaló que más de 700 de sus documentales fueron restaurados y digitalizados en 4K y forman parte del acervo del Museo Soumaya, donde existe una sala dedicada a su trayectoria.

El Ariel de Oro se suma así a una larga lista de reconocimientos para uno de los más importantes documentalistas y cronistas visuales de México, cuya obra ha permitido a distintas generaciones observar, a través de su cámara, la evolución del país durante buena parte del siglo XX.

La Academia Mexicana de la Comunicación se congratula por este merecido reconocimiento a su Académico de Número y Vicepresidente de Cinematografía, cuya trayectoria constituye un referente para la comunicación, el cine documental y el registro de la memoria histórica de México.

Demetrio Bilbatúa: español de nacimiento, mexicano de corazón y cronista visual de un país que hizo suyo a través de su cámara.